sábado, 10 de julio de 2010

CONFÍA EN DIOS PERO...


"Confía en Dios pero ata primero el camello."

Este dicho surge de una pequeña historia. Un maestro estaba viajando con uno de sus discípulos. El discípulo era el encargado de cuidar del camello.

Llegaron de noche, cansados, a la posada para caravanas. Era obligación del discípulo atar el camello, pero no se molestó en hacerlo y lo dejó fuera. En cambio, se dedicó a rezar, le dijo a Dios: Encárgate del camello, y se durmió.

Por la mañana el camello no estaba: había sido robado, se había ido... podía haberle ocurrido cualquier cosa. El maestro preguntó:

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el camello?
-No lo sé -dijo el discípulo-. Pregúntaselo a Dios, porque yo le dije a Él que lo cuidara ; y como yo estaba cansado, no tengo la menor idea. Yo no soy el responsable porque se lo dije muy claramente. No hay forma de que no lo entendiera: se lo repetí tres veces. Y como siempre enseñas que debemos confiar en Dios, he confiado. Ahora no te enfades conmigo.

El maestro dijo:
-Confía en Dios, pero primero ata el camello, porque Dios no tiene otras manos que las tuyas. Si quiere atar el camello, tendrá que usar las manos de alguien; pero no tiene otras que las tuyas. ¡Y es tu camello! La mejor forma de hacerlo, el camino más sencillo y más fácil es usar tus manos.

Confía en Dios, no confíes sólo en tus manos; de otro modo estarás tenso. Ata el camello y después confía en Dios.

Preguntarás: ¿Para qué confiar en Dios si ya he atado el camello?; porque aunque esté atado, el camello puede ser robado. Haz todo lo que puedas, pero eso no garantiza el resultado, no hay garantía. Por tanto, haz todo lo que puedes y después acepta lo que ocurra.

Éste es el significado de atar el camello: haz lo que puedas hacer, no eludas tu responsabilidad, y después si no pasa nada o si algo va mal, confía en Dios. Entonces Él sabe muy bien lo que hace. Quizá sea bueno para nosotros viajar sin camello. Es muy fácil confiar en Dios y ser vago.

Es muy fácil no confiar en Dios y hacer las cosas. Confías en Dios y sigues haciendo las cosas. Pero ahora sólo eres un instrumento; Dios es el verdadero actor, tú sólo eres un instrumento en sus manos.

3 comentarios:

Bouganvilla dijo...

¡Que historia mas curiosa! Nunca la habia escuchado, pero la moraleja es muy pero que muy clarita.
(No se que le pasa al ordenador pero no puedo poner ni un solo acento en su sitio, sale mal escrito, ¡y me da un coraje!)
Muchos besitos bouganvilleros.

Belkis dijo...

Este texto me recuerda el dicho "ayúdate que yo te ayudaré". Cierto es que debemos confiar en Dios, pero no debemos descuidar nuestra responsabilidad, porque efectivamente las cosas no se hacen solas.
Un abrazo Alicia

♥Alicia dijo...

♥Hola Bouganvilla la historia nos quiere decir que Dios nos pide hacer lo posible y Él hará lo imposible.
Amiga besitos para tí.

♥Belkis, hola amiga, así es. Adhiero a lo que comentas.
Besitos para tí.