viernes, 25 de junio de 2010

UN CUENTO: TRABAJAR EN EQUIPO

Trabajar en equipo

Cuentan que en cierta ocasión el león, rey de la selva, se encontraba muy preocupado por la cantidad de cazadores que perseguían a las fieras. Y decidió hacer un ejército con el que pudieran defenderse. Para ello salió a reclutar animales. Y al primero que encontró a su paso fue al enorme y pesado elefante.

- Buenos días, rey de la selva - saludó cordialmente el mastodonte.
- Buenos días, mi querido elefante, ¨quieres formar parte de mi ejército?, le preguntó el león.
- Por supuesto, majestad, por supuesto.
- Tú serás nuestra mayor defensa. Como eres grande y fuerte marcharás siempre al frente.

Y los dos caminaron junto en busca de nuevo reclutas. No tardaron en encontrarse con un lobo. Este se inclinó en signo de sumisión y saludó respetuosamente.
- Buenos días, majestad.
- Muy buenos días, lobo feroz. Estoy reuniendo un valiente ejército para defendernos de los cazadores. Te unirás a nosotros?.

El elefante miró al león y preguntó: ¨Para qué te servirá un animal tan pequeño, comparado conmigo?". El rey de la selva, sin hacer caso a las alusiones del paquidermo, se dirigió de nuevo al lobo y le dijo:
- Tú podrías ser un soldado muy fiero.
Por supuesto el lobo aceptó y los tres caminaron en busca de nuevos reclutas. Dieron entonces con un mono chillón y el león lo invitó también a formar parte de sus huestes.
- Para qué lo quieres, no creo que sirva para nada? Preguntó el lobo.
- Siempre sería bueno distraer al enemigo, sentenció el león.
Y agregó: Nadie mejor que él para eso.

Caminaron entonces los cuatro. Ya sentía el león que el ejército se formaba. De pronto, ante ellos apareció una asustadiza liebre y un pobre burro que apenas podía caminar. El elefante y el lobo feroz se miraron, extrañados de que el león se dirigiera a esos dos animales.
- No querrá reclutarlos, verdad?, se preguntaron el lobo y el elefante al mismo tiempo.
­Claro que quiero reclutarlos! Rugió el león.
- Para qué? Preguntó el lobo. No te das cuenta que la liebre es un animal siempre asustado, que huye con rapidez hasta su madriguera; y ese pobre burro, está tan viejo que no tiene ya fuerza ni para cargar con su propio peso.
­Estos dos sí que no ayudarán en nada!.

Pero el león los reclutó. Y el día de la batalla el burro, sentado en un punto de avanzada, rebuznó bien fuerte, y su rebuzno alertó a todos de la proximidad del enemigo.

Y la liebre corrió aprovechando su rapidez, llevando mensajes de uno a otro.
El mono chillón distrajo a los cazadores brincando de un árbol a otro, gritando como sólo él sabía hacerlo. En tanto que el elefante apareció como una tromba, con su majestuoso tamaño, resoplando y emitiendo sonidos agudos, y tras él apareció por un lado, el lobo con el lomo erizado y los colmillos amenazantes, y por el otro el mismísimo león, rugiendo mientras sacudía la melena. Ante todo ello, los aterrorizados cazadores no tuvieron otra opción que huir, abandonando sus armas y jurándose no regresar jamás por aquella selva.

2 comentarios:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Buenos días amiga Alicia:
Me alegra estar aquí, me acabo de levantar. La unión hace la fuerza. ESto es una gran verdad. No obtante cada vez se tarda más en hallar personas con buenas. Tenemo s la sociedad dividida por dos cuestiones 1( el aborto, geys la situacíon tan delicada del todos los que habeís quedado sin trabj0, y casi casi no es nada.
Recibe mi ternura

♥Alicia dijo...

Hola Hermanita: los que amamos a Dios tenemos una gran tarea en este mundo tan individualista y materialista... Demostrar que Dios Es Vida en Abundancia y que sólo unidos a Dios el paso por este mundo tiene sentido.
Un abrazo en Cristo
♥Alicia