sábado, 15 de mayo de 2010

EL ECO DE LA VIDA

El eco de la vida

Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh!
Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.

Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí?
¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: ¡Cobardeee…!

El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá?
El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención.

Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro!
La voz respondió: ¡Te admirooo...!
Volvió a gritar: ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió: ¡Eres un campeónnn...!

El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo.

4 comentarios:

Bouganvilla dijo...

¡Holaaaaa! Hermoso mensaje. Uno siempre recoje de lo que siempre, y más. Así que si sembramos amor recogeremos miles de amores. Merece la pena, ¿verdad?

Sofia dijo...

¡Qué sabio tu relato! Así es. El eco, o lo que otros llaman karma, nos devuelve siempre una y otra vez aquello que emitimos.

♥Alicia dijo...

Bouganvilla, sí que merece la pena sembrar amor para recoger amor.

Gracias por tu participación en el blog y por tu saludo bouganvillero...

Besos

♥Alicia dijo...

Gracias Sofía por tu comentario.

Maribel y tú siembran amistad y seguramente amistad recogeran.

Besitos