jueves, 6 de mayo de 2010

DESAPEGO DE LOS BIENES MATERIALES


Desapego de los bienes materiales

El desapego a las cosas materiales nos permite disfrutarlas y atraerlas más a nuestras vidas. El desapego no significa abandonar todo, no trabajar más o no desear nada material, no, desapego significa no DEPENDER de nada de lo que poseemos o de ninguna persona con la cual tengamos un vínculo afectivo.

Es lograr la autonomía, de ser felices aun sino poseemos o encontramos alguna cosa o una persona en específico. Muchas veces nos centramos y vemos las cosas solo con la mirada calculadora y nos fijamos en las posesiones materiales o personales que tenemos, esto es apego a las cosas materiales. Vivir de esta forma es vivir esclavizado, es vivir con temor.

Aprender en la vida el desapego nos permitirá trascender hacia un plano espiritual más elevado. No es algo fácil y dependerá de cada persona el lograr desatarse y cortar esos lazos que no le permiten crecer.

“Esta ley dice que para adquirir cualquier cosa en el universo físico, debemos renunciar a nuestro apego a ella. Esto no significa que renunciemos a la intención de cumplir nuestro deseo. No renunciamos a la intención ni al deseo; renunciamos al interés por el resultado.

Es grande el poder que se deriva de esto. Tan pronto como renunciamos al interés por el resultado, combinando al mismo tiempo la intención concentrada y el desapego, conseguimos lo que deseamos. Podemos conseguir cualquier cosa que deseemos a través del desapego, porque éste se basa en la confianza incuestionable en el poder del verdadero yo”.


!No es tarea sencilla pero cuando lo logres sentirás la paz de no tener miedo a perder nada!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Alicia: ya lo creo que no es tarea fácil el desapego de los bienes materiales. Superinteresante este artículo y para tenerlo en cuenta. Pero no puedo dejar de felicitarte por el video de El Gladiador y la música preciosa...! Como siempre un placer pasear por tu blog. Que tengas un bello día. Ana Lía.

♥Alicia dijo...

Gracias Ana, me pintaste una sonrisa.
¡Dios te bendiga!