lunes, 12 de abril de 2010

REFLEJAR EL AMOR DE DIOS


Reflejar el amor de Dios

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Mientras se dirigía a su bello carro nuevo, el dueño percibió la presencia de un niño de cerca de 10 años mirando con mucha atención a través de las ventanas.

Aproximándose a él, colocó la mano suavemente en sus espaldas y preguntó: “Tu anhelas algo”? El niño contestó que le gustaban los carros y que siempre leía sobre los diferentes modelos. El hombre habló todo lo que sabía sobre los detalles particulares del año y modelo de su carro. El niño se quedó algunos momentos pensativo y después preguntó: “Cuanto pagó Ud. por este carro”?

La respuesta del hombre fue:
“Nada. Mi hermano lo dio de regalo para mí”. El niño casi inmediatamente dijo: “Como me gustaría…” pero paró en medio a la frase. El hombre sonrió y completó: “Iba a decir que gustaría de tener un hermano así”. “No, iba a decir que gustaría de ser un hermano así. Sabe, señor, tengo un hermano deficiente y me gustaría hacer algunas cosas para él.”

En un mundo tomado por intereses y ambiciones, sería mucho mejor pensásemos como aquel niño de nuestra historia.
Como las cosas serían diferentes y como las personas serían más felices. La ganancia de tener más y más, la indiferencia a las necesidades del prójimo, la falta de amor que ha rellenado la vida de muchos son fuertes razones para un mundo insensible y violento.

Las personas caminan sin notar qué pasa a su alrededor, los pensamientos y decisiones no llevan en consideración el bienestar común solo las ventajas personales, que concuerdan con cualquier cosa que sea beneficioso.

Esto no trae la dicha que tanto anhelamos. No ha sido ésta la enseñanza y ni es ésta la voluntad de Dios. Si el regocijo nos invade cuando recibimos un regalo, muy mayor será él cuando, nosotros damos el regalo. Si nos emocionamos y llenamos el corazón de alegría al ser agraciados con un gesto de amor, un júbilo multiplicado sentiremos de nosotros semejante actitud.


¡Feliz Día!

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