sábado, 6 de marzo de 2010

¿ES BUENO REIRSE DE UNO MISMO?

¿Es bueno reirse de uno mismo?

¿Qué beneficios obtendremos de esta capacidad?

Son muchas las ventajas que podemos obtener de esta capacidad de reírnos de nosotros mismos.

En el contacto con los demás, algo siempre difícil al principio, tendremos la ventaja de no temer tanto que se rían de nosotros, ¿porqué, si somos los primeros en hacerlo?

Es sumamente útil enseñar a los tímidos a hacer el ridículo, a reírse de sus pequeñas cosas: incongruencias, despistes, manías, costumbres personales, etc.

En las situaciones apuradas o ridículas en las que todos nos vemos envueltos alguna vez, tendremos la ventaja de que no nos traumatizaremos, de que no nos dejarán huella, de que quedarán en la categoría de simples acontecimientos a archivar.

En los inevitables cambios de roles, de estudiante a trabajador, de hijo a padre, de activo a jubilado, de protagonista a comparsa, de sano a enfermo, etc. tendremos menos dificultades, ya que seremos menos rígidos con nosotros mismos, lo cual no quiere decir que por ello seamos menos auto-exigentes.

Nos costará menos superar las dificultades sexuales que encontremos en nuestra pareja o en nosotros mismos. Seremos más flexibles a la hora de innovar y de adaptarnos a nuevas parejas.

Finalmente mejorará nuestra autoestima, ya que veremos el lado menos agraciado de nuestra personalidad con indulgencia, con humor, con amor.

En definitiva, la capacidad para reírnos de nosotros mismos es algo muy sano, que indica que somos tolerantes con nuestras imperfecciones, que somos auto-críticos y capaces de revisar el pasado y construir un mejor presente, y nos proporciona por tanto un buen ajuste psicológico.

Reírse de uno mismo, lejos de suponer una actitud intransigente hacia nosotros mismos, es requisito imprescindible para tener un buen nivel de salud psicológica.

Si quiere entrenarse puede practicar así:

-Ante el espejo haga muecas, gestos y expresiones ridículas.

-Haga revisión de su pasado, ríase de las equivocaciones, aunque tenga que forzarse para ello, si no le sale la risa hágalo como en una representación teatral.

-Con sus más íntimos comente aquellas situaciones absurdas en las que se ha visto envuelto, empiece por lo más fácil de contar.

-Dé un beso a los suyos cuando hagan el ridículo, en el fondo se lo estará dando a vd. mismo.

Esteban Cañamares

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aly se dice que es muy bueno aprender a reirse de uno mismo, no?. Te cuento que me gusta mucho las notas que publicás por supuesto que incluyo las Perlitas. Que Dios te acompañe. Luis.

♥Alicia dijo...

Hola Luis, no hay nada mejor q reirse de uno mismo y desdramatizar lo q nos sucede. Muchas veces descubrimos q no es tan grande el problema como creíamos.
Cariños
♥Alicia