miércoles, 10 de marzo de 2010

ASPIREMOS A SER MEJORES


Aspiremos a ser mejores...

Para mantener mejores relaciones: no interrumpas abruptamente a quien te habla, conserva tu ecuanimidad. Si te dejas alterar por los demás, perderás tu sentido de la razón y la fuerza de tus argumentos; mantén el equilibrio emocional para reclamar tu derecho al respeto. No descalifiques a tus opositores con insultos ni ofensas, pues aunque tengas la razón... serás el perdedor.


Al despertarte en la mañana, no saltes de tu cama violentamente, hazlo con serenidad, cancela los afanes y desesperos, pues estos provocan desorden y confusión. Cuando actúas con afán duplicas el esfuerzo necesario y corres mayores riegos de equivocarte. La naturaleza es una gran maestra, nunca un minuto tendrá 59 ni 61 segundos, cada cosa a su tiempo y a su ritmo. Cálmate, con calma podrás encontrar más oportunas soluciones.

Si la tristeza te invade, ¡sonríe! Si el sonreír no basta, ¡silva! Si el silbar falla, ¡canta! Busca dentro de ti los muchos motivos que tienes para ser feliz y estar agradecido, la tristeza se irá desvaneciendo como la nieve ante la caricia cálida del sol. Si estás triste, no le des más cuerda al abatimiento, levanta tu ánimo! Actúa como una persona feliz, y esta emoción se irá convirtiendo en una actitud permanente.

Quien posee la actitud de la serenidad puede disfrutar de la vida aún en medio de las dificultades. Recuerda el sabio proverbio: Enfréntate con calma a la peor emergencia. Si no quieres que te abrumen los conflictos, reconoce que la serenidad es la manera más propicia para manejar los problemas y hallarles solución. Asume HOY una actitud serena, e intenta conservarla como parte de tu manera de ser, enriquecerás tu vida.

Estás angustiado? Sientes que pasas por una grave crisis? Aprovecha la situación de desequilibrio que te aqueja para detenerte y tomar conciencia de que tu crisis tiene dos salidas: una, para dejarte arrastrar por el desánimo y hundirte en la postración; y otra, para tomar la serena decisión de aprender de las circunstancias que te han llevado a la crisis, activando tus potencialidades para aprender, superarte y seguir adelante.

Una fórmula eficaz para triunfar es idear un proyecto, hacer un plan y luego, trabajar con ahínco, con disciplina, con entusiasmo y perseverancia hasta verlo realizado. La imaginación te proyecta a las alturas, pero para ascender a ellas, debes potencializar tus energías y aprovechar positiva y activamente tus capacidades.

Olvídate de incertidumbres pesimistas. Reconoce que son más los bienes de que disfrutas, que los males que te afligen. Despierta en ti la capacidad de asombro ante las bellezas de los milagros cotidianos y los logros de la naturaleza humana. Regocíjate con los talentos que Dios te concedió. Programa tu satisfacción permanente. En lugar de dramatizar tus frustraciones, aprovecha tus grandes dones para superarte y salir avante.

Acércate a las personas a tu alrededor con un rostro que refl eje tu paz interna. Habla siempre con palabras adecuadas, sin apresuramientos, sin gritos, con respeto por la individualidad de cada persona. Si tienes que regañar o reclamar, hazlo con voz calmada y sin ofender, así lograrás que te escuchen y te atiendan. Recibirás de las demás personas... exactamente lo mismo que les ofrezcas.

Tu puedes ser un sembrador de felicidad, de esperanzas y de objetivos nobles y altruistas, siendo ejemplo y promotor de actitudes positivas, nobles y de superación. No basta sólo con predicar y enseñar, debemos dar ejemplo. Como puede hablar de bondad y buen trato una persona egoísta y grosera? Como puede hablar de equidad y justicia una persona egoísta? Piensa en esto: Nadie puede dar lo que no tiene.

Apoya a quienes veas desanimados, ten siempre una voz de aliento para quienes se sienten derrotados. Apoya con tus palabras a los desalentados para que les infundas capacidad de superar frustraciones y sobrellevar angustias. Si hay amor en tu corazón, podrás tr ansmitir confianza, apoyo y esperanza.

Reconoce calmadamente tus limitaciones sin menospreciarte y sin estancarte. Procura superar tus fallas a prendiendo de ellas. Tú tienes el poder de superarte . Al reconocerte conductas o actitudes equivocadas, comienzas a superarlas, y si te amas lo suficiente, podrás alcanzar los niveles de excelencia que te mereces y deseas lograr.

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