sábado, 21 de noviembre de 2009

CUALQUIERA PODRÍA HACERLO

Se cuenta que en una ocasión Cristóbal Colón fue invitado a un banquete donde se le había asignado, como es natural, un puesto de honor.
Uno de los invitados era un cortesano que se sentía muy celoso del gran descubridor. En cuanto tuvo ocasión, se dirigió hacia él y le preguntó de forma un tanto altiva:
- Si usted no hubiera descubierto América, ¿acaso no hay otros hombres en España que habrían podido hacerlo?
Colón prefirió no responder directamente a aquel hombre. Le propuso un juego de ingenio. Se levantó, tomó un huevo de gallina fresco e invitó a todos los presentes a que intentaran colocarlo de forma que se mantuviera sobre uno de sus extremos. La ocurrencia tuvo bastante aceptación. Casi todos los presentes entraron al reto de aquel juego y lo intentaron uno tras otro, con mayor o menor convicción, ante la atenta mirada de los demás. Pero pasaba el tiempo yninguno lograba encontrar el modo de que aquel huevo guardara el equilibrio.
Finalmente, Colón se levantó de nuevo, con aire solemne, se acercó, tomó el huevo y lo golpeó ligeramente contra la superficie de la mesa hasta que se hundió un poquito la cáscara de uno de los extremos. Gracias a ese pequeño achatamiento, se mantenía perfectamente en posición vertical.
- ¡Claro, de esa manera cualquiera puede hacerlo! - objetó, algo alterado, el cortesano.
- Sí, cualquiera. Pero "cualquiera" al que se le hubiera ocurrido hacerlo. Y añadió: - Una vez que yo mostré el camino al Nuevo Mundo, "cualquiera" puede seguirlo. Pero "alguien" tuvo antes que tener la idea. Y "alguien" tuvo después que decidirse a llevarla a la práctica.
Esta vieja y conocida anécdota ha traspasado los siglos y llevado a acuñar la expresión de "el huevo de Colón", para referirse a esas soluciones en apariencia muy sencillas, sí, pero... "alguien" tenía que haber pensado en ellas, y "alguien" después tenía que haberse lanzado a hacerlas.

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