lunes, 22 de junio de 2009

SALMOS 91

El que habita al abrigo del Altísimo
morará bajo la sombra del
Omnipotente.

Diré yo a Jehová: «Esperanza mía y
castillo mío; mi Dios,
en quien confiaré».

Él te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá y
debajo de sus alas estarás seguro;
escudo y protección es su verdad.

No temerás al terror nocturno ni

a la saeta que vuele de día, ni a la
pestilencia que ande en la oscuridad,
ni a mortandad que en medio del
día destruya.

Caerán a tu lado mil y diez mil a tu
diestra; mas a ti no llegarán.

Ciertamente con tus ojos mirarás y
verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que
es mi esperanza, al Altísimo por tu
habitación, no te sobrevendrá mal
ni plaga tocará tu morada, pues a
sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.

En las manos te llevarán para que
tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y la víbora pisarás;
herirás al cachorro del león y al
dragón.

«Por cuanto en mí ha puesto su
amor, yo también lo libraré;
lo pondré en alto, por cuanto ha
conocido mi nombre.

Me invocará y yo le responderé;
con él estaré yo en la angustia;
lo libraré y lo glorificaré.

Lo saciaré de larga vida
y le mostraré mi salvación».

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