miércoles, 10 de junio de 2009

MIS RELACIONES CON LOS DEMÁS


MIS RELACIONES CON LOS DEMÁS

Tú y yo vivimos en una relación que valoro y quiero
conservar. Sin embargo, cada uno de nosotros es
una persona diferente, con sus propias necesidades
y el derecho de satisfacerlas.

Cuando tú tengas dificultades para resolver tus
problemas, trataré de escucharte cordialmente y
ayudarte, con el objeto de que encuentres tus
propias soluciones, en lugar de depender de las
mías.

De la misma manera, trataré de respetar tu derecho
a escoger tus propias ideas y a desarrollar tus
propios valores, aunque sean diferentes a los míos.

Cuando tu actividad interfiera con lo que debo hacer
para la satisfacción de mis necesidades, te
comunicaré abierta y honestamente cómo me afecta
tu conducta, confiando en que me comprenderás
y ayudarás en lo que puedas.

De la misma manera, cuando alguno de mis actos te
sea inaceptable, espero que me comuniques con
sinceridad tus sentimientos. Te escucharé y trataré
de cambiar.

En las ocasiones en que descubramos que ninguno
de los dos puede cambiar su conducta para satisfacer
las necesidades del otro, reconozcamos que tenemos
un conflicto que requiere solución.
Comprometámonos, entonces, a resolver cada uno
de estos conflictos, sin recurrir al uso del poder o de
la autoridad, para tratar de vencer a expensas de la
derrota del otro.

Respeto tus necesidades, pero también quiero que
respetes las mías.

Esforcémonos siempre para encontrar una solución
que sea
aceptable para ambos. Tus necesidades serán
satisfechas y también las mías. Ambos venceremos
y ninguno será derrotado.

De esta forma, tú podrás continuar tu desarrollo
como persona mediante la satisfacción de tus
necesidades y yo también podré hacerlo; nuestra
relación podrá ser lo suficientemente positiva para
que, en ella, cada uno de nosotros pueda esforzarse
para llegar a ser lo que es capaz de ser.

Así podremos continuar relacionándonos el uno y
el otro con respeto, amor y paz mutuos.

Thomás Gordon

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